El Castillo de Camañas

Flanco oriental de la torre del homenaje, con la antigua puerta en altura.

El Castillo de Camañas, construido hace casi ocho siglos y medio por la Orden de Monte Gaudio, se encuentra en un emplazamiento estratégico. En su origen, este castillo desempeñó un papel crucial en el control de una red de caminos naturales que unen los valles del Alfambra y el Alto Jiloca, sirviendo como un punto de paso importante a través de la Sierra Palomera.

En la época en que se erigió este castillo, la Villa de Teruel representaba un punto de avanzada en el Reino de Aragón y era esencial para mantener el control de las rutas comerciales y estratégicas que conectaban el valle medio del Ebro con el Levante. Dada la importancia de Teruel, el Castillo de Camañas asumió un papel significativo en el flanco meridional del Reino. Su ubicación permitía controlar la encrucijada de caminos en torno a la Villa de Teruel, y si esta posición se perdiera, Camañas se convertiría en un punto crucial para la defensa del Reino.

La fortaleza original, construida entre 1174 y 1187-88, consistía principalmente en una torre con una estructura de tapial calicostrado. La torre, de planta rectangular, estaba ubicada en una elevación y tenía al menos tres alturas. A lo largo del tiempo, se perdieron partes de su estructura superior, incluyendo las almenas. La torre tenía una entrada elevada, actualmente tapiada, que mejoraba su capacidad defensiva. En la actualidad se están efectuando los estudios previos para su restauración.

Durante el período templario, se construyó un recinto rectangular contiguo a la torre, que medía aproximadamente 28 x 23 metros. Este recinto estaba delimitado por muros sólidos construidos con mampostería y cal, con grandes sillares en las esquinas. Aunque la función militar del Castillo disminuyó con el tiempo, continuó siendo un centro residencial, administrativo y económico importante. Precisamente, en el interior de ese recinto se encuentra el antiguo depósito de agua, cuya parte superior desempeña la función de privilegiado mirador de la parte meridional del Altiplano.

Fachada Suroeste de la torre; sobre el zócalo de mampostería regularizada y sillería (1), se alzaba el muro de tapial, del que se conserva el núcleo (2) y el paramento interior. Debido a su deterioro, el paramento exterior de tapial fue picado y revestido con una capa de mortero (3), para luego forrarlo con una mampostería, de peor calidad que la base (4).

Vista interior de la torre (lateral oriental), con la puerta original tapiada (1), la aspillera en planta baja que la defendía (2) y la segunda puerta que se abrió en la torre (3), igualmente tapiada.