Palacio de los marqueses de la Cañada

Fachada.

El edificio empezó a construirse en 1692, siendo reformado hacia 1744, de forma casi simultánea a la concesión del marquesado por parte de Carlos VII de Nápoles (Carlos III de España). Es un edificio de planta cuadrada y tres pisos de altura con patio lateral, construido con muros de mampostería y vanos de sillería. La fachada principal presenta una portada de piedra adintelada y organizada en dos cuerpos, disponiéndose en el superior el escudo de los marqueses. Los vanos de la fachada apenas han sufrido modificaciones posteriores y resultan más amplios en plantas baja y noble, siendo escasos y reducidos en la superior. Se cubre con un tejado a cuatro vertientes, soportado sobre un sencillo alero de madera sobre canes.

En el interior se conserva buena parte de su distribución original, en la que ocupa un lugar destacado el amplio zaguán de planta cuadrada y desde el que se accede a las cuadras, antigua cocina, patio y otros espacios de servicio. De él parte la monumental escalera, bajo arco rebajado. La escalera se cubre con una linterna con vanos elípticos y está decorada con interesantes pinturas fechadas en 1744. La fachada sur, abierta al patio, cuenta con pórtico en la planta baja y solana con vigas, zapatas y balaustrada de madera.

Adosada al palacio, del que fue capilla privada, se sitúa la Capilla de Santa Ana. Se trata de un edificio de nave única que se cubría con bóveda de cañón con lunetos. La nave y la cabecera fueron derruidas, conservándose únicamente el arranque de un tramo de la bóveda y parte del muro adosado al palacio. Su elemento más destacado es la fachada de estilo barroco. La fachada, de piedra, está casi totalmente ocupada por la portada. Es adintelada y queda enmarcada entre pilastras que sostienen un entablamento sobre el que se sitúa la hornacina donde estaría la imagen de la santa titular, y que queda flanqueada por los pináculos que rematan las pilastras inferiores.

Portada.

Decoración de la escalera.